Here, I am

domingo, 26 de julio de 2009

Despegar


Queridos compañeros y amigos:

Lo hemos logrado. Después de atravesar, para algunos un largo camino, para otros, uno más corto, finalmente nos estamos graduando. Y este momento nos significa nada más y nada menos que el cierre a un hermoso recorrido que construimos de la mano, una historia llena de vivencias recordables para cada uno.
Qué rápido pasaron las mañanas y tardes en el IAF…pareciera unos pocos años atrás, cuando varios de nosotros llegábamos al cole, formábamos agarrándonos el hombro del otro y cantando decíamos “buenos días señorita” o cuando pasábamos aquellas tardes jugando en el pasamanos que ya no está o jugando a las bolitas en el recreo.
¿Cómo resumir con palabras todo lo que me dieron? ¿Cómo hacer para dejar ir parte de nuestra historia?
Realmente me siento en un verdadero hogar, y es que así me hicieron sentir. Nos ví crecer, disfruté de la inocencia de la infancia junto con ustedes, vimos obritas de teatro en el viejo salón de actos donde hoy en día es la biblioteca, tuvimos maestras que enseñaron mucho y hoy ya no están. Poco a poco fuimos creciendo y compartiendo otras cosas, conociéndonos más y aprendiendo juntos.
Es innegable la importancia de los conocimientos que adquirimos, porque constituyen una herramienta para enfrentarnos al mundo universitario y laboral; pero por encima de ellos guardamos dentro experiencias de vida que jamás olvidaremos.
Fui y soy feliz de tenerlos conmigo, de acompañarnos mutuamente y compartir nuestros proyectos y anhelos. Me dieron luz, realmente me la dieron. ¿Saben cómo cambia todo cuando teniendo luchas personales y problemas que enfrentar, llegas al cole y encontrás un abrazo de apoyo, una mirada cálida, una palabra de fuerza?
Las pruebas de responsabilidad, madurez y compromiso que nos presentó la vida, muchas veces fue difícil superarlas como grupo, nos costó lágrimas, molestias y hasta distanciamientos; y en momentos como éste, en que nos encontramos frente a una mezcla de emociones y sentimientos quiero aprovechar para que pensemos y reflexionemos el valor de las personas que tenemos a nuestro lado. Quizás sea un buen momento para pensarlo si es que hasta ahora no lo hicimos. Realmente la vida es un regalo diario; y aprendí que no debería pasar un día sin decirles que los quiero y, que nuestras diferencias son
Hoy que culminamos esta etapa es importante hacer un recuento de todo lo que nos llevamos para siempre del cole. Nuestras aulas nos dieron mucho más que sólo conocimientos. Nuestro título secundario no sólo representa lo que aprendimos aquí, sino también lo que compartimos fuera, y junto con ello, debemos recordar a todas las personas que hicieron posible este momento.
A Dios por sobre todas las personas y cosas, porque no de casualidad estamos acá. Él va armando cada pieza del rompecabezas de manera que vayamos descubriendo por qué nos puso en este lugar y qué cambios y logros se produjeron en la vida de cada uno gracias a eso.
A nuestros maestros y profesores, que con dedicación, cariño y esfuerzo dejaron parte de sí para brindarnos sus conocimientos y enseñanzas. Tal vez en ciertos momentos no entendimos tanta exigencia y creímos no poder manejar la presión, pero ahora todo cobra sentido y sólo queda gratitud de aquellos sentimientos.
A nuestros amigos, los verdaderos amigos que sin pedirlo probaron su cariño y lealtad en los momentos más duros, en aquellos momentos en que tuvimos que luchar contra nosotros mismo para seguir adelante.
Las horas charladas, las risas imparables, las dificultades compartidas y hasta las broncas, crearon un vínculo inquebrantable que nos mantendrá juntos física o mentalmente por el resto de nuestras vidas.
Al igual que muchos de ustedes, tuve la fortuna de encontrar verdaderos amigos aquí; me llevo un sinnúmero de recuerdos valiosísimos y la certeza de que ellos, al igual que yo, estaremos dispuestos a ayudarnos siempre.
Finalmente a nuestra familia que siempre estuvo presente brindándonos su apoyo incondicional. Es cierto que al cumplir cierta edad nosotros ya somos capaces de tomar algunas decisiones pero nunca estuvimos del todo solos. Una palabra de aliento, una noche de compañía al estudiar, un “¿te puedo ayudar en algo hija?” o el clásico “ya anda a dormir”, fueron el combustible que necesitábamos. A todos ustedes debemos en gran medida encontrarnos aquí, de verdad muchísimas gracias.
Hoy terminamos una etapa y comenzamos otra. Una llena de oportunidades, obstáculos, decisiones y aprendizaje. El IAF nos dio una llave con la que podemos abrir muchas puertas, pero de nosotros dependerá hacerlo. La decisión es nuestra. Llegó la hora de utilizar las herramientas para asegurar nuestro lugar, para llegar a ser grandes personas.
Les deseo de todo corazón mucho éxito en cada uno de sus proyectos y planes personales. Mucho éxito en la vida, que puedan triunfar y alcanzar la felicidad y que, utilizando sus capacidades, sean personas de bien.
Sintámonos orgullosos de éste, nuestro logro juntos, disfrutémoslo y aprovechémoslo.
Que Dios los bendiga siempre. Muchas felicidades.

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